La CGT apuesta al factor tiempo: busca postergar la reforma laboral hasta marzo
La Confederación General del Trabajo (CGT) ha puesto en marcha una estrategia de dilatación legislativa. El objetivo de la central obrera es trasladar el debate de la reforma laboral a las sesiones ordinarias de marzo, apostando a tejer alianzas estratégicas con sectores productivos y organismos que miran con recelo las modificaciones propuestas por el Ejecutivo.

El malestar de las Pymes
Uno de los puntos de mayor fricción reside en la estructura de la negociación colectiva. Ricardo Diab, referente de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), expresó su preocupación por el riesgo de desarticular los convenios actuales. Según el dirigente, forzar una renegociación desde cero no solo genera incertidumbre jurídica, sino que pone en jaque la estabilidad operativa de las pequeñas y medianas empresas.
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La grieta empresarial
Sin embargo, el frente empresario no es uniforme. Mientras las Pymes muestran cautela, otras cámaras defienden fervientemente la desregulación. Estos sectores argumentan que la reforma es el camino para terminar con los “aportes compulsivos”, alegando que la libertad de afiliación es fundamental para modernizar la representatividad gremial y eliminar privilegios que consideran obsoletos.
Estrategia judicial en el horizonte
Por su parte, el bloque sindical ya diseña una “red de contención” legal. Más allá de la resistencia política en el Congreso, los gremios advierten que cualquier avance que vulnere derechos adquiridos o el bienestar de los trabajadores será judicializado de inmediato. La amenaza de una ola de denuncias funciona hoy como la última línea de defensa ante una posible aprobación del proyecto oficialista.
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