Massa ofrece más ajuste al Fondo en medio de una «cacería de brujas» en la City

El programa que quiere negociar Massa contempla el adelantamiento de los desembolsos a costa de un mayor ajuste fiscal y monetario.

Leandro Gabin.

Finalmente, ni Gabriel Rubinstein ni Leonardo Madcur viajaron a Washington para negociar con el FMI el replanteo del programa que virtualmente está caído con Argentina. 

Desde el Ministerio de Economía tan sólo dijeron que fueron «equipos técnicos» y que desde Buenos Aires se seguirán las discusiones. Incluso, se afirmó que Sergio Massa sólo viajará a la capital estadounidense cuando sea momento de «cerrar el nuevo acuerdo».  

Lo concreto es que el programa que quiere negociar el ministro contempla el adelantamiento de los desembolsos pactados en el acuerdo actual a costa de un mayor ajuste fiscal y monetario. El Fondo entiende que para empezar a discutir este salvavidas que pide Massa, el país se tiene que comprometer. Massa estaría dispuesto a entregar más ajuste a costa de obtener los dólares del organismo que lo ayuden a llegar a diciembre.

No fue casual que el Banco Central, un procastinador serial en la batalla contra la inflación, saliera a subir 1.000 puntos básicos la tasa de interés de referencia para llevarla al 91% anual. 

El movimiento, entienden en la City, tiene que ver con el primer gesto de buena voluntad de Massa para el organismo. Hay que recordar que en el mismo staff report, el Fondo había pedido explícitamente tasas reales más positivas. 

  • El Central, ahora más en control de Massa vía Lisandro Cleri que de Miguel Pesce (el último albertista que queda en el Gobierno), tomó la drástica decisión sin que hubiera unanimidad. 

Varios directores discutieron este incremento de tasas pero la decisión al más alto nivel ya estaba tomada.

Además, y con la mesa de operaciones del Central intervenida, Massa acepta acelerar el crawling peg, o sea el deslizamiento del tipo de cambio oficial, otro requisito del organismo. Si bien ya lo venía haciendo, la especulación es que tenga que moverlo en forma más fuerte. Un intermedio entre que vaya más o menos como la inflación (escenario actual) y corregir un 20 o 30 por ciento el dólar vía un salto cambiario.

Para el financista, ex Citigroup, las presiones del mercado se tomarán una pausa pero regresarán cuando «sea claro que el FMI no le dará los US$ 9.000 millones, que los cambios al acuerdo serán limitados mientras no haya un apoyo de los principales líderes políticos a lo que se pretende hacer».  

En Londres, la otra capital de las finanzas mundiales al igual que Nueva York, también hay escepticismo. «Todavía estamos esperando a ver cómo reacciona el FMI y si está abierto a discutir los términos de un programa nuevo, incluso más suave. Creemos que ambas partes se verán obligadas a llegar a un entendimiento dado lo mucho que está en juego, pero existen riesgos que el Fondo no acepte todo dados los riesgos que se derivan para su reputación si se firma un nuevo programa más blando», apuntó EMFI Securities, una boutique financiera londinense. 

Mientras tanto y para ganar tiempo, Massa no sólo salió a intervenir el mercado de bonos para bajar el dólar MEP y CCL (y por ende el blue, que arbitra con todos) sino que envió a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y la Unidad de Información Financiera (UIF) a «meter miedo» en la City. 

Concretamente, los funcionarios enviados por el ministro allanaron al menos dos sociedades de Bolsa de «alto perfil», como son Portfolio Personal Inversiones (PPI) e Invertir En Bolsa (IEB)

Hubo requerimientos de información sobre algunas operaciones, algo que si bien puede ser habitual no lo es tanto, y menos cuando Massa se pasó los días previos hablando de atacar a los «especuladores» que generaron la corrida de los últimos días.

En el mercado catalogan estos movimientos como los típicos ante subas fuertes de los dólares financieros. «Siempre hacen lo mismo. Te piden información, se las das. No pasa nada. En el medio, sale en los diarios y entonces se genera esta idea de que están buscando cosas. Es para meter ruido, nada más. Hacer un poco de show», decían desde otra sociedad de Bolsa que «zafó» de una pesquisa, al menos esta vez. 

Los operativos en la City son un clásico del tristemente célebre Guillermo Moreno. El ex secretario de Comercio también apretaba a los financistas para que no operen ciertos días de mucha turbulencia. Le pedía a los grandes operadores, por volumen y exposición mediática, virtualmente quedarse de brazos cruzados. 

El caso más explícito fue Puente, que durante el último tramo del gobierno de Cristina tenía mucha influencia en la City. Moreno llegó a amenazar a Federico Tomasevich, otrora CEO de la compañía, quien ahora vive en Uruguay. En esta ocasión no se llegó a tanto, al menos por ahora.

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