Escándalo de seguridad en el Congreso: Greenpeace burló a la Federal e instaló “baños” en las escalinatas.
Con pancartas y sanitarios, los ambientalistas expusieron la falta de previsión policial al ingresar al perímetro restringido sin resistencia. Una protesta creativa por la protección del agua que dejó en evidencia la inacción de las fuerzas federales en pleno centro porteño.
“Papelón de la Federal: En una acción que dejó en ridículo a la custodia del Congreso, activistas de Greenpeace burlaron los controles e instalaron un ‘baño’ en las escalinatas del Palacio. Entre inodoros de plástico y pancartas, la organización ambientalista madrugó a las fuerzas de seguridad para denunciar que el Gobierno ‘se caga en el agua’ con las modificaciones a la Ley de Glaciares.”

En una falla de seguridad sin precedentes, activistas de Greenpeace Argentina saltaron las rejas y ganaron la entrada principal del Palacio Legislativo antes de que la Policía Federal pudiera reaccionar. Con pancartas y baños de plástico, el grupo ambientalista dejó en evidencia la inoperancia de las fuerzas de seguridad en un punto crítico de la Ciudad.
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Por la Redacción de leeloaca.com | 26 de febrero de 2026
Lo que debía ser un operativo de seguridad de rutina en el marco del debate por la modificación de la Ley de Glaciares en el Senado, terminó en un escándalo de proporciones para la Policía Federal Argentina. En las primeras horas de este jueves, un grupo de 12 activistas de Greenpeace Argentina logró lo que parecía imposible: burlar el anillo de custodia federal, saltar las rejas perimetrales e instalarse en las escalinatas del Congreso de la Nación con una puesta en escena tan creativa como provocadora.
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Inoperancia a la vista de todos
A diferencia de las manifestaciones tradicionales que avanzan por la avenida, los activistas se movieron con la precisión quirúrgica que caracteriza a la organización. Llegaron antes que el grueso de la custodia y, ante la mirada atónita de los pocos efectivos presentes, desplegaron baños de plástico y carteles con la leyenda “No se caguen en el agua”.
La pregunta que circula en los pasillos del poder es obvia: ¿Cómo pudo fallar la inteligencia y la prevención ante un actor que siempre utiliza el factor sorpresa? La Policía Federal, que suele desplegar camiones hidrantes y vallas ante movimientos sociales, se vio totalmente desbordada por una docena de personas con inodoros de utilería.
El reclamo: “La Ley de Glaciares no se toca”
La protesta apunta directamente al corazón del debate legislativo: la reforma de la Ley 26.639 (Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares). Según denuncian los ambientalistas y diversos sectores científicos, el proyecto oficialista busca delegar en las provincias la potestad de decidir qué glaciares proteger, lo que facilitaría el avance de proyectos mineros en zonas hoy resguardadas.
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“El agua es un derecho, no se negocia”, rezaba una de las pancartas de 50 metros que los activistas intentaron sostener antes de ser, finalmente, reducidos por la fuerza.
Incidentes y detenciones
La reacción policial, tardía pero violenta, derivó en incidentes en la explanada. Al menos 12 activistas fueron detenidos y, en medio del caos, se denunciaron agresiones a trabajadores de prensa, incluyendo la detención de un camarógrafo de televisión que registraba el operativo.
Mientras el Senado se apresta a debatir el futuro de las reservas estratégicas de agua dulce del país, el episodio de hoy deja dos certezas: la lucha por los glaciares está lejos de enfriarse y la seguridad del Congreso quedó, literalmente, por el piso.

